La historia del heavy metal: los comienzos

El final de los años ’60 marcaría el surgimiento de la tercera ola del rock, con grandes músicos que hicieron de un rock más pesado y con un impactante uso de la distorsión su característica más saliente. Grupos como The Jimi Hendrix Experience, Cream y Led Zeppelin, implementaron todos los avances tecnológicos para lograr una máxima disrupción del sonido, cambiando el paradigma sobre el modo en que los instrumentos deberían sonar.

El consenso de los críticos de música ubica el surgimiento del heavy metal en el año 1968 en Inglaterra. “Black Sabbath”, el primer disco de la banda homónima, impondría una nueva forma de hacer rock, cuya cualidad más saliente era la potencia y la intensidad de su sonido. El grupo de Ozzy Osbourne buscaba reflejar la crudeza del ambiente industrial de Birmingham, que experimentaba un marcado declive económico. Los poderosos riffs de guitarra, la particular voz de Osbourne y unas letras oscuras pero pegadizas, lograron que Black Sabbath llamara la atención del gran público.

También en Inglaterra, pero a las afueras de Londres, sería Deep Purple quien profundizaría la tendencia hacia un rock más pesado con matices menos oscuros, pero de la mano de músicos muy talentosos y con una capacidad técnica que opacaba el trabajo de Osbourne y los suyos. El virtuosismo desplegado en cada una de sus canciones sería la marca distintiva de este conjunto, que saltaría rápidamente al estrellato.

La síntesis entre ambos estilos para dar lugar al heavy metal moderno llegaría durante los años ’70. Judas Priest combinaría lo más potente de la producción de Black Sabbath con el conocimiento de la técnica, y lograría con “Hellbent for Leather” imponer además el cuero como la estética característica del género. Birmingham sería nuevamente la ciudad que contribuiría a la evolución de la música pesada, para convertirse en la cuna mundial del heavy metal.