La historia del heavy metal: los años ’80

Luego de que Judas Priest sentara las bases de lo que se conocería como el heavy metal, tomando como influencias a las bandas precursoras como Black Sabbath y Deep Purple, el género permanecería con pocos cambios a lo largo de la década de 1970. Si bien logró crecer en popularidad y extenderse fuera de las fronteras del Reino Unido, el sonido que caracterizaba a estos grupos continuaba la misma línea iniciada a fines de los ’60.

El comienzo de los años ’80 provocaría una revolución en la música en general, y en el rock en particular. Mientras el rock “mainstream” daba un giro para acercarse al ambiente pop y las listas de grandes éxitos, la segunda ola del heavy metal se volcó por un estilo mucho más agresivo, que profundizó lo establecido por Judas Priest una década antes. Las bandas principales del período serían también británicas: Iron Maiden, Motörhead y Saxon incorporaron elementos del punk rock de finales de los ’70 para conseguir un estilo crudo, potente e intenso. El heavy metal buscaba mantener ese duro reflejo de una situación social que se vislumbraba cada vez más difícil para la vieja sociedad industrial.

Hacia el final de la década, los Estados Unidos comenzarían a convertirse lentamente en un nuevo centro para el desarrollo del heavy metal. Con un estilo mucho más comercial y con énfasis en el espectáculo, los grupos norteamericanos simplificaron el sonido y las letras de las canciones, y buscaron imponer una estética nueva, exhuberante y recargada de acuerdo a los cánones de la época. El “hair metal”, como se lo conoció en el momento, tendría a Poison, Mötley Crüe y RATT como sus principales representantes. Sin embargo, este movimiento despertaría una reacción musicalmente opuesta, también dentro de los Estados Unidos, que se denominaría “trash metal” y que pretendería retornar hacia los comienzos del género.