El resurgimiento del heavy metal y su actualidad

La tendencia de bandas como Metallica, Megadeth y Slayer iniciaron a fines de los años ’80, oponiéndose a la influencia pop y comercial del “hair metal” tan popular en los Estados Unidos, y continuó profundizándose en la década de 1990. El “trash metal” había decidido mantener la potencia y rudeza del heavy metal original, pero también experimentar para alcanzar nuevos extremos. Con la incursión del “grunge”, buena parte de estos grupos decidió encarar un rumbo más mainstream suavizando su sonido, y fue así como Metallica y Megadeth lograron penetrar en el gran público.

Sin embargo, el resto del círculo del trash optó por incrementar aún más la potencia y la distorsión, sumando además unas letras punzantes que expresaban los más duros y oscuros sentimientos. Este metal extremo, representado por el grupo estadounidense Pantera, abriría el camino para el surgimiento del “black metal” y el “death metal” durante mediados de los ’90.

El renacimiento del heavy metal se daría durante los comienzos de los 2000. Dado que el rock alternativo y el grunge habían captado ya la mayor parte de la base de seguidores del metal, las nuevas bandas debieron reconvertir el género y explorar nuevas alternativas. El metal sinfónico y el folk lideraron el desarrollo del género en el norte de Europa, y fueron los países escandinavos los que dieron nacimiento a grupos que optaron por lograr un mayor virtuosismo técnico e impactantes velocidades de ejecución. Bandas como Nightwish, Therion e In Flames, tomaron como inspiración la mitología nórdica y medieval para imponer a su música un tono épico.

Esta explosión creativa renovó el interés por el heavy metal, tanto por parte de nuevos oyentes como de los antiguos fanáticos, que encontraron en las reuniones de grupos clásicos como Black Sabbath y Iron Maiden, la oportunidad de reconectarse con un género musical que parecía haber desaparecido.